Probablemente muchas veces se hace necesario el silencio, el contacto con la naturaleza, el pasar tiempo solos, despojados de todo, para pensar, para encontranos con nuestra esencia, para crecer, para dejar ir, para liberarnos realmente y recién luego, tener algunas luces de cuáles son en realidad los verdaderos placeres de la vida, valorarlos, disfrutalos...
.. esos simples e intensos placeres parten en verdad, de nosotros mismos y de nuestra capacidad de permitirles deleitarnos..












